Presenta la muestra de Teresa Ramón en el Museo La Neomudéjar un texto que resulta revelador de la ya larga trayectoria de la artista oscense: “Cuando enfrentas la pintura de Teresa Ramón, hay un primer encuentro con la extrañeza, de inmediato uno sabe que esta ante alguien que reta el arquetipo de la mujer artista. Su gesto, su versatilidad e intereses no operan en los modismos. Es la obra de Teresa íntima al tiempo que cotidiana. Sus temáticas operan en un imaginario por veces afectado por lo monstruoso, por veces por un costumbrismo del día a día. Se entrelazan en su producción dulzura y crueldad con planos de metalenguaje y simbologías ancestrales que remiten a una mitología propia. Se refleja en su producción un genuino espíritu de rebeldía, de inconformismo, tanto en lo temático como en lo formal. Su producción de retratos genera un multiverso de percepciones, posicionamientos e intereses de la tradición pictórica con la que Teresa se encara como mujer artista en un juego cara a cara con la tradición de los grandes nombres, mayoritariamente hombres artistas, que siempre acaparan la narrativa oficial”.
He seguido de antiguo esa trayectoria. El permanente estado de búsqueda de nuevas soluciones para los problemas de siempre (en eso creo que radica la creatividad) ha sonado como un bajo continuo en todo su trabajo orquestal en torno a la imagen como lenguaje con el que transmitir sus pensamientos y sus sentimientos. Las búsquedas pertinaces de nuevas formas de acometer la pintura, desde formatos divergentes y progresivamente crecientes, soportes alternativos, materiales encontrados fuera de los proveedores habituales y los hallazgos en cromática... Leer + Revistart 233