La escultura de Quim Vila Castañer se sostiene en un diálogo entre el metal plegado y oxidado y una base de madera que aporta equilibrio. El hierro, trabajado con cortes, proyecta una energía contenida mediante un sugerente juego de planos y vacíos que otorga dinamismo y profundidad a la pieza. Como contrapunto, la madera actúa aportando calidez frente a la dureza del material industrial. A través de esta dualidad, Vila transforma la tensión en armonía. —Meritxell Guerrero