De no haber sido por mis sobrinos en el ajetreo de las Navidades, probablemente no habría vuelto a ver ‘La Pantera Rosa’. Tres votos a uno descartaron al Coyote y al Correcaminos y dieron la victoria a la figura muda dibujada por David H. DePatie y Friz Freleng. La escena pertenece al primer cortometraje y arranca con el encuentro entre el felino y el hombrecillo blanco y bigotudo: mientras este pinta las paredes de azul, la Pantera intercambia la lata por una de color rosa. Lo que sigue es un sabotaje desenfrenado en el que rosa y azul se alternan y se superponen en amplios planos de color, heredando en forma de ‘gag’ el resplandor y la solidez de la pintura de Ellsworth Kelly y Carmen Herrera.
A Philip Guston (1913–1980) siempre le entusiasmaron los dibujos animados, especialmente los de Bud Fisher (Mutt y Jeff) y George Herriman (Krazy Kat). En un artículo escrito en 1932 sobre Walt Disney, decía Diego Rivera que “Mickey Mouse fue uno de los verdaderos héroes del arte americano hacia la primera mitad del siglo veinte”, algo en lo que también parecía estar de acuerdo William Kentridge cuando, en su análisis de ‘El estudio’ (1969), destacaba el parecido entre la mano pintada por Guston y la del Ratón Miguelito.
La exposición que le dedica el Musée National Picasso-París, bajo el título ‘Philip Guston. La ironía de la historia’, pretende estrechar lazos entre la obra del malagueño y la del artista nacido en Montreal... Leer + Revistart 232