En la obra de Valentín Manterola, el mar es más que un escenario; es un estado de ánimo, un espejo emocional que se disuelve en manchas, muchas luces y algunas sombras. A menudo han calificado su estilo como expresionista, que no se conforma con capturar la apariencia de un paisaje, sino que busca adentrarse en su alma cambiante, en la vibración efímera de la atmósfera y en la carga sensorial que impregna cada instante vivido en el entorno marítimo.
Su próxima exposición en el Centro Cultural Pablo Ruiz Picasso de Torremolinos, que podrá visitarse del 25 de abril al 30 de junio de 2025, será sin duda una oportunidad para sumergirse en ese universo pictórico en el que la pincelada libre y el color vigoroso construyen un espacio emocional que trasciende la representación paisajística tradicional.
La obra de Manterola muestra una composición que se desenvuelve en un espacio abierto, espacio donde predominan los tonos azulados y ocres, evocando la inmensidad del océano y el cielo, bajo el imperio del sol esplendoroso o testigo tras las húmedas nubes. Estos son elementos fundamentales en su imaginario artístico, pero también su trazo suelto, extendido y dinámico, con una clara tendencia hacia la abstracción atmosférica, pero cuyas referencias siempre nos devuelven a una tierra amada y subjetiva. Las formas de sus cuadros no se delinean con rigidez, sino que emergen de la superposición de manchas, unificadas por una armonía cromática que juega con la claridad y la textura, que se derrama y se arremolina, unas veces con deleite, y otras veces con una bella premura de torbellinos policromados.
Las pinturas del artista vasco emplean las zonas de la composición como elemento potenciador de la escena. En ellas, hay un claro protagonismo humano o natural, sujetos concretos de la pintura, pero presentados con líneas divisorias diluidas y brillantes... Leer + Revistart 227