El discurso expositivo discurre a través de cuatro salas, donde se recorre la historia del conocimiento y de las creaciones humanas
Existe un lugar sagrado en pleno paseo de Recoletos de Madrid. Desde 1896 custodia nuestro patrimonio bibliográfico y documental en un edificio monumental y sobrio, neoclásico, donde conviven desde entonces dos instituciones que conforman uno de los tesoros más importantes del mundo: el Museo Arqueológico y la Biblioteca Nacional. En esta impresionante simbiosis de la memoria, el 27 de febrero se acaba de inaugurar un nuevo espacio expositivo dedicado a mostrar todo cuanto significa la custodia de la cultura a lo largo de la humanidad.
Esta nueva propuesta museográfica se ubica en la planta-1 de la sede de la BNE, y tiene como principal objetivo el convertirse en el centro de conocimiento de la propia Biblioteca, mostrando la variedad y riqueza de sus colecciones, además de la creación de un espacio didáctico y lúdico. El proyecto se ha financiado con fondos obtenidos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, que han permitido la reforma y renovación del espacio del antiguo museo.
‘El Infierno y las Maravillas’ describe con su propio nombre un reencuentro entre lo mejor y lo peor que cabe en el mundo, un rincón para perderse ante aquella habitación secreta donde las bibliotecas ocultaban sus libros prohibidos, los llamados infiernos; y en las maravillas, donde se exponían los títulos más valiosos de la colección, habitualmente ubicados en los anaqueles de las salas de lectura o escondidos en cámaras acorazadas.
Nace como un observatorio privilegiado para entender la evolución de los lenguajes, de la idea de libro, de los materiales de la información y de las artes, del concepto de biblioteca, a través de las figuras y las arquitecturas de la prescripción cultural, de la bibliofilia y de la bibliofobia,... Leer + Revistart 221