La obra de Inna Krauze se articula alrededor de la huella, explorando su fascinación por lo que persiste. Formada en diseño gráfico y dibujo arquitectónico, se enfoca en la vulnerabilidad, la materialidad, la estructura y la conexión del cuerpo con el entorno. Mediante técnicas como el aguafuerte y el frottage, transforma superficies en registros táctiles. Destaca su actual proyecto ‘Urban Traces’, donde convierte infraestructuras urbanas en testimonios de memoria colectiva. Sus piezas pretenden reflexionar sobre la persistencia temporal a través de la textura. —Julieta Fontana