Elvira Fustero López, pintora y escultora afincada en Barcelona, es dueña de una trayectoria artística que se nutre de la emoción del arte abstracto. Su obra se sostiene en la pintura, sobre tela o papel, y en figuras escultóricas que trabaja en materiales favoritos como el hierro. Desde los inicios de su carrera y primeras exposiciones en los años 70, Fustero ha buscado respuestas creativas para dos necesidades básicas de la abstracción: la expresividad del gesto y la reflexión espacial.
Atravesar el espacio con el gesto: un concepto que encuentra resonancia en la pintura gestual. Este propósito, caracterizado por la aplicación espontánea y dinámica de la pintura, busca capturar la esencia del movimiento y la agitación en el momento de la creación. En las obras de Fustero cada pincelada es un testimonio de su causa interior, un acto de liberación estética que da forma a sus pensamientos y sentimientos más hondos. Una bella alquimia fabricada a partir de un espacio concreto y finito que se diluye para dar paso a otras materialidades, teñidas de una fuerza expresionista que equilibra raciocinio con espontaneidad. Cuando contemplamos sus pinturas, el caos parece devolvernos la mirada; cuando intentamos comunicarnos con ellas, descubrimos, con asombro, que todo cobra sentido en un oleaje de pigmentos que se comunican entre ellos, balanceándose en el espacio que la artista les ha brindado.
Fustero persigue la pureza constructiva de la forma y aplica el color en una danza libre donde pincelada y tono adquieren significación propia, guiados por la sinfonía de emociones que vierte la sensibilidad de su alma. Posee una habilidad inconfundible para comunicar lo intangible a través de trazos cargados de energía y profundidad. El resultado se adereza con sentimientos propios que se imbrican en una matriz originalísima de variaciones, unas veces más geométricas y otras veces más fluidas. Cada obra nace de un riguroso proceso, precedido por numerosos bocetos que ansían la sincronía adecuada... Leer + Revistart 223