Pocas inauguraciones de museos se recuerdan tan impactantes como la acontecida el pasado 1 de noviembre. Guiza acogía, con unos veinte años de retraso, la gran ceremonia de apertura del Gran Museo Egipcio (GEM). A este despliegue sin igual de música, danza, drones y fuegos artificiales, acudieron más de setenta dignatarios, incluyendo jefes de Estado, reyes y príncipes de todo el mundo, entre ellos el rey Felipe VI.
Unos días después, el 4 de noviembre, el museo abría sus puertas al público. Con una superficie abrumadora, sus 500.000 m2 superan en tamaño tanto al Louvre como al British Museum. Su diseño, concebido por el estudio de arquitectura irlandés Heneghan Peng Architects, se focaliza en la esencia de su estructura: una pirámide truncada de cristal y hormigón, que propone un diálogo entre las piezas del museo y su entorno, rodeado por la esfinge y las pirámides.
Otra de sus características más aplaudidas es la entrada de la luz natural, que permite una iluminación envolvente y difusa, creando una atmósfera etérea que conecta el interior con el paisaje desértico y las maravillas monumentales del exterior. Cada elemento, desde el uso de mármol de origen local hasta los patrones geométricos inspirados en el arte islámico, se fusiona para crear un espacio que es simultáneamente moderno y atemporal, un umbral entre el pasado y el futuro de la cultura egipcia... Leer + Revistart 231