El 28 de marzo de 1926 nació en Madrid Cayetana Fitz-James Stuart, XVIII Duquesa de Alba, y en su amado Palacio de Las Dueñas, poblado de palmeras y naranjos, donde también, como escribió su más ilustre poeta, “madura el limonero”, murió un 20 de noviembre de 2014. En este año de 2026 celebraría su centenario. Para honrar su figura, su hija Eugenia Martínez de Irujo, junto a Cristina Carrillo de Albornoz, ha comisariado una exposición magnífica: CAYETANA. GRANDE DE ESPAÑA, de extraordinaria relevancia tanto histórica como artística, que les ha llevado tres años de investigación y trabajo. También por decisión tomada conjuntamente con el primogénito Carlos, XIX Duque de Alba.
La personalidad de la duquesa Cayetana lo impregna todo, y no solamente por los retratos diseminados por varios lugares del recinto, ni por los trajes que le pertenecieron, ni por el valor de los objetos expuestos —más de 200 independientemente de lo que el Palacio de Dueñas alberga—, ni por las distinciones acumuladas; es por la vida que todavía desprende un personaje del que nadie en Sevilla, ni en parte alguna, hablará jamás mal. Sigue estando viva Cayetana y sigue siendo grande, y tan vibrante en todo que es muy fácil rastrear la huella poderosa que impregna los espacios. Esos ámbitos que le pertenecieron llenos de luz, y sombra difuminada en siglos, contemporáneamente.
Su hija Eugenia, de apariencia frágil, con sencillez y amor hacia su madre, arropada por los responsables de la muestra, nos conduce a través de las salas junto con Cristina, el museógrafo Enrique Bonet y otros miembros que han intervenido activamente en la disposición del conjunto que se inicia en la Sala del Aceite, sala que ha sido restaurada a lo largo de dos años para que sirva como sede de exposiciones temporales a partir de ahora. Segura en su entorno, vestida de un naranja luminoso, Eugenia nos recibe con amabilidad... Leer+Revistart 233