En el Centro Cultural La Bòbila de L’Hospitalet se ha podido visitar, hasta el pasado 18 de julio gracias a su reciente prórroga, una exposición que no dejó indiferente a nadie. Concebida por el alumnado de segundo curso del Ciclo Superior de Esmalte al Fuego sobre Metales de la Escola d’Art i Disseny Llotja de Barcelona, la muestra fue un éxito por su interés artístico.
Bajo el título y concepto de ‘Càlix’, la voz latina de “cáliz”, las obras presentadas trascendieron cualquier lectura religiosa tradicional para proponer una reflexión simbólica, sensorial y filosófica sobre la noción de receptáculo. Aquí, el cáliz no fue simplemente un objeto ceremonial, sino un contenedor de misterio: un símbolo de lo sagrado entendido desde múltiples cosmovisiones, desde las libaciones griegas a la madre tierra hasta la búsqueda del Santo Grial, pasando por los rituales paganos y las dualidades de la existencia. O, simplemente, tomando la forma de copa, bol o contenedor para crear objetos artísticos estéticamente interesantes, o deconstruyéndolos para luego recoserlos en un acto simbólico, como hizo Alba Cerdà.
Cada pieza fue un universo en sí mismo, y todas compartieron un denominador técnico común: el esmalte al fuego, disciplina que el alumnado dominó con notable solvencia a estas alturas de su formación. Esta técnica, de gran complejidad y belleza, permite fundir polvo de vidrio sobre metal, logrando superficies ricas, luminosas y llenas de matices. Pero más allá de la pericia técnica, lo que destacó especialmente en esta exposición fue la capacidad expresiva de cada obra, así como la libertad con que los estudiantes abordaron el proyecto, explorando formas, materiales, significados y emociones desde su propia mirada personal... Leer + Revistart 229