Se trata del escultor (y exorfebre) más presente en las plazas italianas, cuya obra resulta compleja: sus esculturas retoman antiguos símbolos y arquetipos elementales —la esfera, la columna o la rueda— y las superficies parecen triturar geométricamente la materia. Son numerosos sus trabajos de forma permanente en lugares relevantes del país o del extranjero (Palacio de Vidrio de Nueva York, donación de Italia a la ONU en 1996). Cabe mencionar que se ocupó también de la gráfica y de la escenografía (1989-1990), sin olvidar que recibió el importante Premio Imperial Japonés en 1990, considerado el ‘Nobel’ de las Artes.
Y ahora, valiéndose de un núcleo antológico de cuarenta y cinco obras de las citadas instituciones, comisariado por Luca Massimo Barbero y Federico Giani, el visitante accede, decenio tras decenio, a las etapas más significativas de la trayectoria creativa y poética de Pomodoro. Se pueden admirar los hitos de la producción del maestro y, al tiempo, descubrir unas obras menos conocidas, así como una serie de materiales de archivo seleccionados para completar nuevas interpretaciones... + Info