El espectáculo ‘218: LaKaktus’, orquestado por el artista, dibujante e ilustrador Nzé Ramón Esono Ebalé (Nkoa-Nen Yebekuan, Guinea Ecuatorial, 1977), que tuvo lugar del 6 al 8 de febrero en el Teatro Valle-Inclán de Lavapiés, Madrid, fue anunciado como “una conversación entre simios evolucionados a seres humanos”. En el mismo anuncio también se preguntaba si alguien escucha a un mono. Tres noches repletas de cantos, actuaciones teatrales, performances y entrevistas tenían que demostrarlo.
Un tema de las actuaciones fue el encarcelamiento del artista en Black Beach, una notoria prisión de Malabo, capital de Guinea Ecuatorial, descrita por él como “la ratonera” en la que el régimen dictatorial lo encerró en 2017/18, debido a sus cómics y dibujos críticos. Allí se sintió “como un nzé (leopardo) enjaulado”, también tema de su historieta que llenaba la pared de la sala de llegada del teatro, y en la que también se presenta con su nombre y varios sobrenombres: “Ramón, como me llaman en la iglesia, mientras me apodan ‘macho’ cariñosamente y Nzéen mi tierra”.
Sería por eso que un enorme leopardo de cartón sirvió de telón de fondo sobre el que se desarrollaron todas las actuaciones. La primera noche fue ocupada principalmente por el hip-hop de varios cantantes africanos del barrio, reunidos por Esono Ebalé. La segunda noche, Esono Ebalé, acompañado por un músico de Guinea Bissau tocando un cuenco de calabazas, junto al actor ecuatoguineano Marcelo Ndong y al periodista y cineasta valenciano Pere Ortín, “buscó hasta dónde pueden llegar los sueños del ser humano”... Leer + Revistart 227